En primer lugar, darles la bienvenida al blog "Mejor Imposible - Trastorno Obsesivo Compulsivo", que ha sido realizado por Juanma Esteban Rojas, alumno de la asignatura de Psicología de 1º de Bachillerato del Colegio Salesianos "Ramón Izquierdo" de Badajoz.
Este trabajo gira en torno a la película "Mejor Imposible"
Mejor... imposible (As Good as It Gets) es una película estadounidense dirigida por James L. Brooks, en el año 1997.
A continuación presentamos la lista de nominaciones y premios Oscar de la película:
DIRECCIÓN: James L. Brooks
PREMIOS
Oscar. Mejor actriz 1997
Oscar. Mejor actor 1997
NOMINACIONES
Oscar. Mejor guión original 1997
Oscar. Mejor guión original 1997
Oscar. Mejor actor de reparto 1997
Oscar. Mejor película 1997
La trama de la película, en términos generales es la siguiente:
Melvin Udall (Jack Nicholson) es un escritor que ha cosechado una fortuna escribiendo novelas románticas, pero que sufre de un trastorno obsesivo-compulsivo: odia el contacto físico, repite acciones, se obsesiona con la contaminación de ciertos objetos y no se esconde de su racismo y homofobia. Es grosero, antipático, no tiene amigos y nadie lo soporta, excepto Carol (Helen Hunt), la camarera que le sirve cada día. Con su vecino Simon, un artista homosexual, tampoco mantiene una relación muy cordial, és más, no se pueden ni ver.
Un día, Simon es brutalmente golpeado y como consecuencia, debe permanecer ingresado en el hospital durante un tiempo. Muy a desgana, Melvin se ve obligado a hacerse cargo de su perro Verdell, a sus ojos, un molesto nido de parásitos de cuatro patas.
Poco a poco, la convivencia con Verdell, un perro amante del bacon, ayuda a florecer la gran humanidad que se esconde en Melvin y que más adelante acabará por cambiarle la vida.
Carol, por su parte, tiene sus propios problemas. Es madre soltera y su hijo está gravemente enfermo. Melvin hará lo imposible por evitar su marcha, incluso cambiar su visión de las relaciones emocionales.
Carol, la única camarera capaz de soportar sus comportamientos, le ayudará a cambiar su problema. Melvin descubre que por ella siente algo que para él le era desconocido.
En esta película se observa con mucha facilidad los transtornos obsevivos y su evolución en el paciente.
TOC (trastorno obsesivo compulsivo)
Se le llama “obsesión” o idea obsesiva en psiquiatría, que no se corresponde exactamente con el concepto popular que se tiene de ella, al igual que ocurre con muchas otras (histeria, manía, etc.). Por idea obsesiva entendemos cualquier pensamiento, idea o sensación que aparece en una persona, de forma indeseada, y que de forma característica es repetitiva (aparece una y otra vez) y es considerada absurda, desagradable e incluso repugnante por parte del sujeto. Estas ideas causan gran angustia en las personas que las padecen, que tienen la sensación de “no poderse librar de ellas”, y que, para disminuir esa tensión, comienzan a realizar ciertas conductas, también repetitivas y realizadas siempre de la misma manera; estas conductas son las llamadas compulsiones, o también rituales, dado el carácter “mecánico” que poseen. El ejemplo clásico, por ser uno de los casos más frecuentes, es la obsesión por la contaminación, que lleva al paciente a la compulsión de lavarse una y otra vez las manos (a veces hasta producirse lesiones en la piel) o a evitar el objeto supuestamente contaminado. La mayoría de las personas con este trastorno tienen obsesiones y compulsiones, aunque se pueden presentar también casos sólo con unas u otras, de forma aislada. Es importante aclarar también que en la vida diaria todos podemos experimentar síntomas obsesivos y rituales compulsivos de forma normal o “fisiológica” (por ejemplo, volver a casa para comprobar si hemos cerrado con llave o apagado el gas, pensar reiteradamente en un compromiso de la próxima semana); sólo cuando estas ideas o conductas se vuelven demasiado frecuentes e intensas, o interfieren en la vida sociolaboral o familiar del paciente hablamos de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).
La enfermedad se clasifica en psiquiatría dentro de las llamadas neurosis, trastornos en los que el paciente es consciente de que está enfermo (no ha “perdido el juicio”); esto no resta, sin embargo, gravedad al cuadro, ya que hay pacientes que experimentan un gran deterioro a nivel físico, laboral o familiar por la intensidad de los síntomas. Afortunadamente, en los últimos años se han producido avances muy importantes en el tratamiento, por lo que la gran mayoría de los pacientes pueden llevar una vida normal.
El T.O.C. se caracteriza por:
- Obsesiones: impulsos recurrentes y persistentes que no son experimentados como producidos voluntariamente, sino como pensamientos que invaden la conciencia, y que son vividos como repugnantes o sin sentido. El enfermo realiza intentos para ignorarlos o suprimirlos, a veces sin conseguirlo.
- Compulsiones: son conductas repetitivas que se realizan según determinadas reglas. La conducta está diseñada para producir o evitar algún acontecimiento o situación futura. Por lo general, el individuo reconoce la falta de sentido de la conducta, y no obtiene placer en llevar a cabo esta actividad, aunque le procure un alivio de su tensión.
En las personas que sufren este tipo de desorden, el pensamiento aparece dominado por una idea intrusiva o secuencia de ideas que buscan apagar con comportamientos casi siempre muy caprichosos.
TOC en la DSM - IV
Criterios para el diagnóstico de
F42.8 Trastorno obsesivo-compulsivo (300.3)
A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:
Las obsesiones se definen por 1, 2, 3 y 4:
1. pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos
2. los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real
3. la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos
4. la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)
1. comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente
2. el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos
B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Nota: Este punto no es aplicable en los niños.
C. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.
D. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, arranque de cabellos en la tricotilomanía, inquietud por la propia apariencia en el trastorno dismórfico corporal, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría, preocupación por las necesidades o fantasías sexuales en una parafilia o sentimientos repetitivos de culpabilidad en el trastorno depresivo mayor).
E. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.
Especificar si:
¿Qué se entiende por enfermedad mental?
La enfermedad mental es un desorden de la mente que interfiere con el comportamiento normal y hace la vida diaria más difícil. Esta condición puede cambiar su opinión de si mismo, sus relaciones, y sus decisiones. Los problemas de la salud mental son verdaderos, y son causados por la biología, el ambiente, o una combinación de los dos. Los desórdenes de ansiedad incluyen fobias, ataques de pánico y desórdenes obsesivos-incontrolables. La depresión incluye infelicidad persistente, pesimismo, apatía, y/o pensamientos violentos o de suicidio. La esquizofrenia es caracterizada por el pensamiento y comportamiento extraño, el retiro, y/o las alucinaciones. Cada año, las enfermedades mentales afectan a una de cada cinco personas. Las enfermedades mentales generalmente se desarrollan lentamente, y pueden ser difíciles de diagnosticar. Recuerde que a los humanos les da tristeza o se preocupan algunas veces. Es cuando estas sensaciones llegan a ser severas y persistentes que un problema serio puede existir.
El TOC en Melvin.
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una enfermedad que hace que las personas tengan pensamientos que no desean (obsesiones) y que repitan ciertos comportamientos (compulsiones) una y otra vez. Todos tenemos hábitos y rutinas en nuestra vida cotidiana tales como cepillarnos los dientes antes de acostarnos. Sin embargo, para las personas con TOC, los patrones de comportamiento interfieren con sus vidas cotidianas. Muchos de estos pacientes saben que sus obsesiones no tienen sentido pero aun así no pueden hacer nada por evitarlo.
Melvin es homófobo, egoísta, misántropo, racista, maniático, infantil.
Melvin es un escritor que tiene la enfermedad de trastorno obsesivo compulsivo. Una de las mañanas en las que siempre va a comer al restaurante, se encuentra con que la camarera de todos los días ha faltado a trabajar.
Melvin, al ser un enfermo TOC, siente como primera necesidad ser atendido por ella. Al no darse esta situación se agobia de tal modo que empieza a investigar sobre lo sucedido y a enamorarse de ella. Melvin no se toma la medicación, sabe que si se la tomase mejoraría mucho. La única persona que es capaz de hacérsela tomar es ella. Esto tiene como consecuencia una bonita pero no menos obsesiva historia de amor.
Tipos de TOC de Melvin:
Inmediatamente enciende las luces de la entrada cinco veces, tira los guantes que utilizaba (no sale sin un par, y son guantes de cuero). Entra al baño, donde tiene en su botiquín extremadamente ordenado por filas, jabones de tocador todos iguales. Se remanga la camisa, antes de abrir el jabón toca uno de sus lados con el espejo, y se lava cada mano con un jabón nuevo distinto, los cuales tira a la basura inmediatamente. Para esto abre sólo la llave de agua caliente al máximo. Otra de sus ideas obsesivas es que no puede tocar las rayas en el piso, y va caminando salteándolas. A su vez evita contacto con la gente, y camina diciendo “¡no me toquen, no me toquen!”. Sólo come en un restaurante, al cual va a la misma hora, y por supuesto, se sienta siempre en la misma mesa, para que lo atienda la misma camarera.
Para comer, él lleva siempre su propio juego de cubiertos de plástico. Estos son algunos de los rituales llevados a cabo por Melvin.
Por supuesto odia a los homosexuales, de hecho a su vecino le trata con gran desprecio por ser gay.
En resumen:
Cierra la puerta cuatro veces.
Enciende la luz cinco veces.
No pisa las líneas de las baldosas en la calle.
Se lava las manos estrenando cada vez que lo hace una pastilla de jabón.
Siente asco porque la gente le toque.
En este magnífico fragmento de la película podemos apreciar algunos de los trastornos de Melvin (especialmente a partir del minuto 3):
Cómo saber si usted padece un TOC
La característica esencial del TOC es la presencia de obsesiones y/o compulsiones, de forma recurrente, lo suficientemente importantes como para provocar pérdidas de tiempo significativas (más de 1 hora al día), o una interferencia marcada en la rutina cotidiana del individuo, en sus relaciones laborales, su vida social, etc. lo cual constituye un malestar clínicamente significativo para la persona y su entorno directo.
El diagnostico y tratamiento precoz pueden ayudar a abreviar la duración del trastorno, disminuir su severidad e incluso reducir el riesgo de que vuelva a producirse. Seguir el programa de tratamiento que le aconseja su médico mejora sus posibilidades de recuperación.
El enfoque más común para el tratamiento del TOC es el farmacológico (medicación) y la psicoterapia (tratamiento psicológico). Es decir una combinación de ambas cosas nos ofrece la mayor garantía de éxito como resultado.
Con el tratamiento farmacológico (medicación) se consigue contener y disminuir la intensidad de los síntomas que crean tanto malestar en la persona. Una vez tenemos los síntomas “controlados”, y sin dejar de tomar la medicación, puede iniciar una psicoterapia que le ayudará a entender la enfermedad y sus síntomas, y le proporcionará instrumentos (psicológicos) para manejarla de forma eficaz.
Existen varios medicamentos disponibles para tratar el TOC. Estos medicamentos incluyen: clomipramina (nombre de marca: Anafranil), fluoxetina (nombre de marca: Prozac) sertralina (nombre de marca: Zoloft), paroxetina (nombre de marca: Paxil) y fluvoxamina (nombre de marca: Luvox). Estos medicamentos pueden causar efectos secundarios tales como resequedad en la boca, náusea y somnolencia. Algunas veces también afectan el funcionamiento sexual de una persona. Pueden pasar varias semanas antes de que usted vea mejoría con respecto a su comportamiento.
La terapia conductual también puede utilizarse para tratar el TOC bajo el cuidado de un terapeuta entrenado. En terapia conductual la gente se expone a situaciones que causan o desencadenan sus obsesiones y ansiedad. Luego, se les incentiva a no realizar los rituales que usualmente les ayudan a controlar sus nervios. Por ejemplo, una persona que está obsesionada con gérmenes se motiva a usar un baño público sin lavarse las manos más de una vez. Para usar este método una persona que tiene TOC tiene que ser capaz de tolerar los niveles altos de ansiedad que esto puede generar.
Historia del tratamiento del TOC
El abordaje terapéutico del TOC ha sido tradicionalmente problemático. Los tratamientos del pasado de corte psicodinámico no lograron más que mínimas y transitorias mejorías, por lo que el TOC adquirió una reputada fama de problema intratable (Coryell, 1981). Posteriormente, desde la Terapia de Conducta, los acercamientos iniciales fueron también problemáticos. En efecto, si bien se produjo una mejora en el tratamiento del problema, ésta fue limitada. La aplicación de la detención del pensamiento y otros procedimientos basados en el control de contingencias, sólo fueron útiles en un reducido porcentaje de pacientes (menor del 50%) (Stern, 1978). La situación mejoró con la aplicación de las técnicas utilizadas en otros trastornos de ansiedad, más concretamente con las fobias. La aplicación de la desensibilización sistemática y otras técnicas como la intención paradójica centrada en la verbalización repetida de los pensamientos obsesivos, facilitó el abordaje del TOC aunque de forma poco significativa (Beech y Vaughan, 1978). El TOC se resistía a la potencia demostrada por el tratamiento rey de la Terapia de Conducta para los trastornos de ansiedad.
El tratamiento del TOC tuvo un impulso significativo mediada la década de los 60 con la aplicación de los procedimientos de exposición con prevención de respuesta. Al trabajo pionero de Meyer (1966) le seguirían muchos otros que terminarían por caracterizar este tratamiento como el de elección en el TOC. También en esta época se muestra la eficacia de los psicofármacos, la clomipramina (Fernández-Córdoba y López-Ibor Aliño, 1967), en lo que será el desarrollo de la otra alternativa terapéutica actual al TOC.
Las dificultades para el tratamiento del TOC han sido y son, como no puede ser de otra manera, muestra de los conocimientos sobre los factores que explican la adquisición y el mantenimiento del problema. Lo cierto es que la teoría de los dos factores propuesta por Mowrer (1939 y 1960) parecía ajustarse como anillo al dedo a este trastorno. Así lo consideraron Dollar y Miller (1950) y del mismo modo se ha constatado a lo largo de múltiples investigaciones (ver Steketee y Frost, 1998). En suma, unos determinados estímulos evocadores de ansiedad, que presumiblemente han sido condicionados por asociación entre un estímulo neutro y un estímulo aversivo, generan una respuesta emocional negativa de la que el paciente escapa a través de comportamientos o pensamientos (rituales) que producen una disminución momentánea de la ansiedad o del malestar presente. Esta explicación, si bien puede no satisfacer completamente el modo en que se adquiere el TOC, al igual que otros trastornos de ansiedad, sí permite comprender de forma suficiente cómo se mantienen, aspecto éste decisivo para el tratamiento.
No obstante, y a pesar de lo adecuado de la explicación basada en la teoría de los dos factores se ha recalcado, en las pasadas décadas, la importancia de los factores cognitivos en la adquisición y el mantenimiento del problema. Al igual que en otros ámbitos de actividad de la Terapia de Conducta, el impacto que el trabajo de Beck (1976) tuvo sobre el papel de los factores cognitivos en los trastornos emocionales, ejerció su influencia en el modo de entender y tratar el TOC. Así, hoy día, se destaca la importancia del papel de los pensamientos, concretamente de cómo interpretan y valoran los pacientes los pensamientos intrusivos y obsesivos (ver Rachman, 1998 y Salkovskis, 1999). En este ámbito las aportaciones de Salkovskis han sido las más relevantes (Salkovskis, 1985 y 1989). Para Salkovskis (1985) los pensamientos intrusivos son un fenómeno normal y común para la mayoría de las personas. El 90% de las personas reconocen tener ese tipo de pensamientos (Rachman y de Silva, 1978 y Salkovskis y Harrison, 1984). Sólo quienes interpretan inadecuada y catastróficamente estos pensamientos los transforman en obsesiones y pueden generar el TOC, tal y como se da en la clínica. La percepción de que las obsesiones informan sobre un daño que se puede producir a él o a otros, hace que el paciente asuma la responsabilidad de remediarlo a través de los rituales compulsivos.
La aportación cognitiva matiza, al menos aparentemente, tanto los factores relacionados con la adquisición como con el mantenimiento. En la génesis del trastorno, la consideración inicial del problema como normal y el paso a lo patológico en función de la valoración e interpretación de éste, supone un avance sobre el modelo de condicionamiento y una mejor explicación de cómo se origina el trastorno. Esto supone, desde el punto de vista terapéutico, incidir sobre cómo evalúa e interpreta el paciente los pensamientos intrusivos. Por otro lado, y en lo que respecta al mantenimiento del problema, se insiste en la responsabilidad, en la toma de conciencia del paciente para reducir el peligro existente. A este respecto, la aportación es más que cuestionable. Por un lado, se critica que realmente exista un peligro como tal (O’Connor y Robillard, 1995) y que en todo caso si se quiere ir más alla (caso de que fuera necesario) del papel dado a las compulsiones desde la perspectiva conductual, se debería insistir en las creencias disfuncionales relacionadas con el control del pensamiento, en suma en cómo interpreta o siente (depresión) el paciente su incapacidad para controlar los pensamientos (Clark y Purdon, 1993).
Hoy día los tratamientos del TOC que han demostrado de forma controlada su eficacia son: el tratamiento de exposición con prevención de respuesta y el tratamiento psicofarmacológico. Además, diversas variedades sobre ellos, incluyen, principalmente, el tratamiento cognitivo, modalidades de aplicación (exposición imaginaria, tratamiento de grupo, familiar, etc.), y los tratamientos combinados. A continuación se revisará la evidencia experimental disponible sobre la eficacia de dichos tratamientos.
En el siguiente vídeo se habla un poco más acerca del TOC:
En la película, el papel del perro-actor Jill es bastante crucial.
El papel de Verdell fue interpretado por el Grifón de Bruselas Jill, aunque cinco grifones más, llamados Timer, Sprout, Debbie, Billy y Parfait, fueron utilizados como soporte durante todo el rodaje. A los seis les dieron un aspecto muy desgreñado, para simular una imagen pícara y traviesa del perro.
Matilda de Cagny, también adiestradora de Moose y Enzo de Frasier (NBC: 1993-2004), fue la encargada de que Jill llevara a cabo la mayoría de escenas.
Sin ninguna duda, la película merece la pena; en primer lugar porque te ayuda a conocer de primera mano el Trastorno Obsesivo Compulsivo, en segundo lugar por la magistral actuación de Jack Nicholson y Helen Hunt.
Mejor...Imposible es una película diferente, ya que gracias a ella puedes entender qué hacen, qué sienten las personas con TOC.
Realmente, el estudiar el TOC de manera teórica te puede aportar los criterios de diagnóstico de la enfermedad, en qué consiste, cómo se puede tratar, a qué personas afecta, etc. pero tras ver esta obra puedes describir con verdadera fiabilidad este trastorno obsesivo.
Además, el hecho de realizar un trabajo que gira alrededor de la visualización de una película, siempre es más ameno para el estudiante.
LA FRASE...
"Yo trabajo a todas horas, así que nunca, nunca… me interrumpas, ¿de acuerdo? Ni aunque haya un incendio, ni siquiera si oyes un golpe seco en mi casa y al cabo de una semana sale de aquí un olor que sólo puede ser el de un cadáver putrefacto, y has de llevarte un pañuelo a la cara porque el hedor es tan fuerte que te vas a desmayar, aun así, ¡no… llames… aquí!... o si es la noche de las elecciones y estás emocionado y quieres celebrarlo porque algún chupapollas con el que sales ha sido elegido el primer presidente marica de los Estados Unidos… y ha decidido que te va a llevar a hacer locuras a Camp David…y quieres a alguien con quien compartir ese momento… aun así… no llames… a esta puerta no, ¡no…bajo ningún concepto! ¿lo has captado ricura?"(Melvin Udall, interpretado por Jack Nicholson)
Para despedirnos me gustaría mostrar uno de los momentos más bonitos de la película,
cuando Melvin dice la famosa frase: "Tú me haces querer ser un hombre mejor".

